jueves, 31 de enero de 2013

ROMEO Y JULIETA

Decía Italo Calvino que "los clásicos son esos libros que cuanto más cree uno conocerlos de oídas, tanto más nuevos, inesperados, inéditos resultan al leerlos de verdad". Todo el mundo sabe de qué trata Romeo y Julieta: el amor. El amor correspondido pero tan lleno de obstáculos que se convierte en una idea fija, la única razón de vivir. Y si el amor no se deja cortejar, entonces sólo la muerte "podrá convertirse en su lecho nupcial". Pero esta historia es mucho más que amor y muerte, está llena de diálogos chispeantes, de alusiones subidas de tono verdaderamente divertidas (¡y escandalosas!), de malentendidos, de odio irracional y de falso honor, y sobre todo de ciertos versos que uno lee y se los guarda como un pequeño tesoro que cuidar, una pequeña maravilla poética en la que reconocerse siempre, en cualquier momento de la vida.
Releer un clásico como éste es como regresar a un lugar que nos produjo una fuerte impresión y descubrir que más allá del recuerdo hay un sinfín de detalles que aún siguen vírgenes, a la espera de ser descubiertos. Y recomiendo Romeo y Julieta con una sensación curiosa, casi como si recomendara la Biblia o cualquier otro libro de culto, aunque en este caso sería el libro sagrado de los amantes desesperados, de una religión que hasta los más ateos profesan.

martes, 29 de enero de 2013

María Bolena y los Tudor

Para empezar, debo avisaros que me encanta la novela histórica y recientemente he descubierto una época concreta de la que no había leído nunca gran cosa y que de repente me apasiona: el siglo XVI inglés. Mucho tienen que ver las cuatro temporadas de la serie Los Tudor, que he visto en apenas un mes con verdadera adicción, como quien ve algo que no es especialmente maravilloso ni riguroso con los hechos históricos o con la apariencia de los personajes (todos los actores y actrices siempre tan jóvenes e irresistibles) pero que engancha irremediablemente y me hace sentir feliz y sólo vagamente culpable, como si fuera un inmenso helado de chocolate con pepitas que uno no puede dejar de comer.
Y como cuando uno es así de freaky con ciertas cosas tiene que seguir alimentando el ansia y la curiosidad por saber cada vez más cosas, me acabo de zampar un novelón de amores y traiciones cortesanas llamado La otra Bolena, que cuenta la historia de la Bolena menos conocida, María, también amante de Enrique VIII y apartada por la ambición sin medida de su hermana Ana, que llegaría a ser reina y moriría decapitada acusada de delitos más que dudosos. Uno de estos libros que son como pequeños fuegos artificiales, brillan, te encandilan, hacen desfilar por los ojos esplendores pasados y uno se siente como un niño en un día de fiesta. 
Quizá en otro momento jamás me habría puesto a leer 600 páginas sobre María Bolena, pero he descubierto que sienta fenomenal de vez en cuando un buen atracón de historias livianas para compensar la intensidad literaria habitual.

sábado, 26 de enero de 2013

ENCENDER LA NOCHE

Había una vez un niño al que no le gustaba la noche. Le gustaban las linternas y las lámparas y las farolas y las velas y los relámpagos y todo lo que brillara y en su habitación la luz no se apagaba nunca. Un día, una niña llamó a su puerta, una niña de pelo negro, ojos negros, vestido negros y zapatos negros.  -Me llamo Oscuridad-, dijo. "Y su cara era tan blanca como la luna y sus ojos brillaban como estrellas blancas". La niña vio que el niño estaba muy solo y triste en medio de todas sus luces y decidió presentarle a la Noche. Le enseñó que al pulsar el interruptor no sólo apagaba la luz sino que podía encender la noche. Y al encender la noche, encendía los grillos y las ranas y las estrellas brillantes, las estrellas de verdad. Y el niño no se lo podía creer, ya no tenía miedo de la Noche porque podía encenderla y en cualquier noche de verano se le puede ver corriendo por la oscuridad, jugando con los niños felices... Riendo.

miércoles, 23 de enero de 2013

María Estuardo

Se acaba de reeditar la biografía de María Estuardo que escribió Stefan Zweig en una edición muy cuidada y bien bonita, como es habitual en Acantilado. Junto con María Antonieta, creo que es el mejor retrato psicológico de una reina que he leído nunca. Ambas poderosas, con un deseo de libertad continuamente frustrado por la traición, y ambas con el destino más trágico que cabe imaginar. Un libro inteligente y apasionante. ¡¡Muy muy recomendable!!

domingo, 20 de enero de 2013

El amor y los 30

Esta entrada hace un recorrido por esos lugares comunes a los que cualquier ser humano está destinado a llegar en cierta etapa de la vida. Los 30, esa edad que nos parecía demasiado lejana y teñida de seriedad cuando entrábamos arrasando en la veintena, ahora se nos antojan como los-nuevos-20-con-más-madurez-e-independencia. Ahora la frontera hacia el mundo formal y circunspecto se ha movido sin habernos percatado a los 40… y todos sabemos que cuando lleguen los 40 esa frontera invisible habrá desertado, proclamando el nuevo umbral en la cincuentena.
Porque llegada cierta edad, uno se da cuenta de que sus procesos vitales pasan por las mismas encrucijadas por las que otros han pasado ya; percibe que las frustraciones sufridas, los anhelos ansiados o las vicisitudes vividas no son de exclusividad suya, sino que forman parte del día a día de sus coetáneos, de su generación. Es entonces cuando algunos se paran en seco y asumen con estoicismo que están metidos hasta el cuello en plena crisis de los 30.
Las lecturas sugeridas a continuación están destinadas a todos aquellos que de un modo u otro se hayan identificado con esta sensación generacional. Y como el amor está presente de una forma u otra en esos citados anhelos, frustraciones o vicisitudes, es un tema que planea de manera manifiesta por cada uno de estos 4 libros.

Con Fotos tuyas cuando empiezas a envejecer, nos adentramos a través de 5 relatos impregnados con un carácter muy cinematográfico, en las situaciones clave que marcarán la vida de los personajes, casi siempre parejas en sus distintas etapas vitales desde la adolescencia hasta la paternidad. Su autor, Maximiliano Barrientos, obtuvo el Premio Nacional de Narrativa en su país natal, Bolivia, y es una de las voces emergentes de la nueva literatura latinoamericana. El lenguaje directo y descriptivo da fuerza a esos escenarios en los que los protagonistas se asoman a las verdades de la vida y asumen que el amor quizás no durará para siempre, que no están a salvo de la pérdida o la traición, que la memoria es caprichosa y que todo es finito. Lo mejor es que a pesar de ello, viven. Una lectura cruda pero que merece la pena absolutamente.

Con Juntos, nada más encontramos una visión que deja un poso mucho más positivo. Los cuatro personajes protagonistas verán sus vidas entrecruzadas y este encuentro precipitará acontecimientos en los que el apoyo mutuo les salvará del desastre. La huella de lo entrañable y tierno queda patente en esta optimista historia narrada por la francesa Anna Gavalda. Quien se quede con ganas de visualizar la historia más allá de su mente, puede verla en el film basado en la novela que fue llevado a la gran pantalla en 2007 y cuya protagonista es Audrey Tautou.

La vida imaginaria es la novela que ha consagrado a Mara Torres, periodista radiofónica y televisiva, como finalista en el Premio Planeta 2012. La historia de su protagonista, Fortunata Fortuna, podría ser la de cualquiera de nosotros: de la noche a la mañana su novio termina la perfecta relación que tenían y los lectores nos encontramos de repente inmersos en los diarios de la protagonista, espiando lo que le ha sucedido pero también la vida que imagina de manera tan simpática, esa en la que todo vuelve a ser como antes de que él se fuera y esa en la que se vuelve transparente y se cuela en otros escenarios. El lenguaje desenfadado hace que parezca que es una amiga la que nos cuenta su historia. Quizás ese es el punto clave en el que se amparan los detractores que opinan que no se puede llamar literatura a esa forma de narrar. Sin embargo, sea o no sea literatura de calidad, la historia se siente real y verosímil y al final lo que queda es la idea de una historia entrañable, verdadera y de nuestro tiempo.
Por último, con Amores minúsculos encontramos un estilo de narración con lenguaje propio (el cómic) para llegar a lo mismo: unas historias de amor efímeras y otras duraderas, unas con fecha de caducidad anunciada desde el comienzo y otras sin fecha de inicio prevista…tres historias que discurren en paralelo y que tienen un original punto de partida en común. La generación del 80 y de los tempranos 90 se sentirá muy identificada con los modos de vida seguidos por sus protagonistas, dibujados por el zaragozano Alfonso Casas, quien también firma este argumento romántico pero no cursi, donde el amor se nos presenta en sus orígenes, cuando la chispa se prende o se apaga, cuando aún son amores minúsculos.

sábado, 19 de enero de 2013

De lo mejor de la semana

Pasadas las fiestas, las editoriales empiezan a sacar cosillas nuevas para resacirnos de todos los excesos navideños, y de todo lo que ha pasado por nuestras manos en estas dos semanitas, me quedo sin duda con dos: El verano del comisario Ricciardi, tercera entrega de la serie de novela negra más original, enigmática, increíble, fantástica y maravillosamente escrita de cuantas he leído, y El sueño de Matías, un cuento de Kalandraka sobre el ratón más entrañable y majete del mundo con un sueño que no está al alcance de cualquier ratón del montón... Y todo por su bella ratoncita!!

miércoles, 16 de enero de 2013

LA CONQUISTA DE LA FELICIDAD

¡Ha ocurrido, ha ocurrido! Supongo que era inevitable, a ciertas alturas y ciertas edades... Un libro finito que no cuenta ninguna historia ni inventada ni verdadera y que contiene la palabra "felicidad" en casi todas sus páginas se ha mantenido contra todo pronóstico durante días y días y días encima de mi mesilla, bien a la vista y con varios marcapáginas señalando sus pequeños acontecimientos y ha visto, mirando como por encima del hombro, como libro tras libro iban llegando y desapareciendo de mis lecturas, buenos y malos, disfrutados y abandonados, mientras que él, irreductible, se mantenía y era visitado con una frecuencia desconocida, día sí día también, para mi más absoluto asombro.
Y es que me he pasado toda mi vida adulta haciendo campaña contra cualquier libro que intente vender felicidad, como si fueran recetas médica al por mayor que encima imponen la más estricta posología. Y ahora acabo de descubrir otra forma de proponer (que no vender) felicidad que me ha debido de pillar con las defensas bajas y me ha seducido de la manera más traicionera con su abierta franqueza, simplicidad, inteligencia, humor y entusiasmo.
Un librito pequeño que encierra pequeños tesoros cotidianos y que es capaz de conquistar muchas cosas buenas para quien se deje seducir por él.

martes, 15 de enero de 2013

EL TREN DE LA ÚLTIMA NOCHE

Hace muchos años una amiga a quien recomendaba libros de forma habitual en la librería, me regaló por Navidad el primer libro que leí de Dacia Maraini, era "La larga vida de Marianna Ucría". Nunca se me olvidó esa literatura exquisita que recreaba la aristocracia del siglo XVIII. Ahora me he sumergido literalmente en su último libro publicado en español, EL TREN DE LA ÚLTIMA NOCHE, otro regalo que ha coincidido también con las Navidades. Apenas deben quedar supervivientes de los campos de concentración que además sepan contar de forma tan admirable esa terrible experiencia. Dacia pasó tres años, de los siete a los diez en un campo japonés!!! y todavía recuerda las penurias y el hambre.
Este libro sitúa en 1956, plena guerra fría, el viaje de Amara, una joven periodista italiana buscando el rastro de su amor adolescente judío desaparecido en Auschwitz, y en ese peregrinaje le toca vivir la revolución húngara en Budapest, aplastada por el gobierno soviético, un viaje a través del mal que tanto marcó el siglo XX. Construye un personaje inocente, Emanuele, que de pronto se encuentra con la maldad llevada al infinito.

El perfil de una alemana, dueña de la pensión donde se hospeda Amara en Viena, sobrecoge al contar como se dejó embaucar por el nazismo. Testimonios fundamentales para que sirvan de antídoto sobre esa paradoja de que la gente acabe venerando a dictadores que abocan a sus países a la ruina moral y material. Dacia Maraini sabe que sus palabras se alzan sobre un infinito sufrimiento humano y es consciente de ello en todo momento, pero no instrumentaliza ese dolor. Nos lleva de la mano de Amara con una ternura exquisita para acabar en un final inesperado que nos deja sin aliento.

domingo, 6 de enero de 2013

MR GWYN

Mr. Gwyn es un escritor que un día decide parar de escribir. No porque se le hayan agotado las ideas, ni porque considere que ya lo ha escrito todo. Simplemente se encuentra en "esa situación tan común pero no por ello menos dolorosa en la que lo único que de verdad le hace sentirse vivo es justamente aquello que, lentamente, está destinado a matarlo".
Y después de un largo peregrinaje hacia ese falso paraíso de la vida ociosa, encuentra una forma de sobrevivir a su literatura que deja a todo el mundo perplejo: anuncia que va a escribir retratos. No a dibujarlos ni a pintarlos, sino a escribirlos. Y aquí es donde Baricco recita las palabras mágicas, nos envuelve en su hechizo y caemos rendidos ante esa extraña mezcla de excentricidad, delicadeza y sabiduría.
Porque Mr Gwyn no es un escritor de retratos cualquiera. Mr Gwyn mira a su modelo durante días y días sin hablar desde una distancia que parece infinita y consigue que ese silencio, esa nada, despoje el cuerpo de todas sus defensas. Mr Gwyn es capaz de ver más allá de un gesto, de una risa o de un cuerpo desnudo. Mr Gwyn es capaz de descubrir no ya el personaje que todos llevamos dentro, sino toda la historia que rodea al personaje para, de alguna forma imprecisa y misteriosa, salvarlo de sí mismo y mostrarle el camino que lo lleve de vuelta a casa.
Lo maravilloso de este libro es esa magia especial, esa magia enigmática y conmovedora que se queda flotando en el aire después de cerrar la última página y que, para nuestro asombro, con el paso de los días sigue sin desvanecerse.